miércoles , 28 julio 2021
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Hibristofilia: ¿Por qué a algunas mujeres les atraen sexualmente los criminales?


Reportajes TLCT                                                                                                                                        Hibristofilia: ¿Por qué a algunas mujeres les atraen sexualmente los criminales?

Para la mayoría de la sociedad son monstruos pero algunas mujeres ven a los violentos criminales como machos viriles y atractivos, hombres que pueden transformar y redimir a través de su amor, o niños indefensos que deben proteger. Muchas van a los penales a mantener relaciones con delincuentes sin conocerlos. Esos actos les ha costado la vida a varias.

Lcdo. Douglas Marval

CNP: 18.896

Es el primer reportaje de este tipo que haremos y llevaremos los fines de semana. Investigaremos el comportamiento humano y sus distintas maneras de presentarse. Los tipos de “fijaciones, filias y parafilias” y sus variadas características. Nos apoyaremos de estudiosos de los diferentes casos y sus puntos de vista. También de distintos reportajes para usarlos como apoyo.

Hoy, está en el tapete los enfrentamientos en la Cota 905 en la ciudad capital y llegó nuevamente la supuesta conexión amorosa de “Rosita” o Jimena Araya y el delincuente llamado el Coqui o Koki. Aunque su última incursión en la denominada Tik Tok, no hacía alusión a nada sin embargo, seguidores en las redes sociales criticaron a la venezolana y no dudaron en relacionarla con el criminal conocido.

Recordemos que, la vedette ha tenido relaciones sentimentales con varios delincuente o líderes de carteles delictivos como Luiding Ochoa «Care e muerto», y Carlos Breaker, ambos fueron asesinados.

El primer ejemplo de Hibristofilia

Jimena Araya
A la popular Rosita siempre está relacionada con el escándalo por supuestas relaciones con delincuentes.

Jimena Araya, no solamente es popular por haber actuado en un programa cómico, mostrando sus atributos corporales e histriónicos en la pantalla chica venezolana. Eso no quedó allí, porque su vida ha estado sumida en los bullicios. Pero sus escándalos no tienen nada que ver con lo que hacen muchos otros artistas y modelos. Ella es diferente. Las relaciones amorosas con delincuentes ha hecho que sea una de las primeras del mundo del espectáculo del país que sufre de: Hibristofilia.

Buscando en el buscador universal Google encontramos esta definición:” La Hibristofilia, o atracción sexual por gente peligrosa, es un término que fue acuñado por el psicólogo John Money. En términos muy generales se trata de la tendencia a sentir atracción por personas que han cometido algún tipo de crimen, delito, tienen propensión a hacerlo o suelen estar al margen de la ley.

Ejemplos de estos novios inusuales son el desaparecido octogenario estadounidense Charles Manson, que estaba condenado a cadena perpetua por haberle ordenado a los seguidores de su culto el asesinato de 9 personas hace casi medio siglo.

Charles Manson
En Estados Unidos hay una fascinación por Charles Manson, que murio en 2017.

El noruego Anders Behring Breivik, que cumple una sentencia de 21 años por el asesinato de 77 jóvenes en 2011 y Josef Fritzl, de Austria, encerrado de por vida desde 2008 por el encierro y violación de su propia hija durante 25 años. Durante su estancia en prisión estos y otros notorios criminales han recibido cartas de amor y hasta propuestas de matrimonio de mujeres, algunas de las cuales de verdad los admiran o los desean.

Anders Behring Breivik
El noruego Anders Breivik, que cumple una sentencia de 21 años por el asesinato de 77 jóvenes en 2011, ha intercambiado cientos de cartas con una mujer conocida como Victoria que dice estar enamorada de él.

No hay una única respuesta para explicar este fenómeno tan extraño como minoritario, pero la psicología sí tiene un nombre para definirlo: hibristofilia, la atracción sexual por las personas que “cometieron una atrocidad o un crimen, -como una violación, un asesinato o un robo armado”.

Josef Fritzl
El austriaco Josef Fritzl también recibió cartas de amor tras su arresto y condena en 2008 por el encierro y violación de su propia hija durante 25 años.

Como todas las parafilias, la hibristofilia define una forma de obtención del placer sexual que se desvía de lo considerado estándar.

No existen muchos estudios científicos sobre la hibristofilia ni datos sobre cuánta gente tiene tendencias hibristófilas, ya que no es una enfermedad sino una preferencia sexual que se puede manifestar en distintos grados de intensidad.

Corey Vitello, escribió en un capítullo del libro Sex Crimes and Paraphilia (Crímenes por sexo y parafilia) que al contrario que otros comportamientos parafílicos, la hibristofilia es más común entre las mujeres.

Pero las razones para explicar la motivación detrás de esta inusual atracción sexual son variadas y no exentas de especulación.

¿De dónde viene esa atracción?

Según el doctor Mark Griffiths, profesor de Psicología de la Universidad de Nottingham Trent de Reino Unido, se necesitan más estudios empíricos para entender la hibristofilia, ya que gran parte de lo que se conoce sobre este comportamiento está basado en “evidencias anecdóticas de entrevistas y libros populistas”.

La psicóloga forense Katherine Ramsland, autora de varios libros sobre asesinos en serie, entrevistó a mujeres que se habían casado con este tipo de criminales e identificó tres motivaciones principales detrás de su atracción.

La mayoría, según Ramsland, creía que con su amor podrían transformar a estos hombres malos y redimirlos.

“Les atrae la idea de que ellas los puedan salvar, que puedan sacarlos del mundo en el que están y volverlos buenos”, le dijo a BBC Mundo Blanca Torres Cazallas, psicóloga, sexóloga y antropóloga.

“Combinan la atracción de verlos con tanta brutalidad y con tanta fuerza con el afán de conseguir que el hombre cambie. Así se quedan con un hombre que tiene todas esas capacidades (de violencia) pero que va a dejar de ejercerlas gracias a ellas, que son sus redentoras”, explica.

Torres Cazallas no ha tratado nunca a una mujer con un caso extremo de hibristofilia, como denotaría enamorarse de un asesino, pero sí a muchas mujeres, las mayorías jóvenes, enamoradas de “chicos malos” u hombres que les hacen daño, con un pasado de crímenes como maltrato o tráfico de drogas.

Otras mujeres hibristófilas, según Ramsland se acercan a los criminales movidas por un factor casi maternal: sienten compasión, pena o incluso ternura por el hombre encarcelado a pesar de la atrocidad cometida y tienen una tendencia a proteger al niño que alguna vez fueron.

Un tercer grupo de mujeres, el más pequeño, según Ramsland, quiere compartir parte de la fama y la atención mediática de sus notorios amantes criminales, algunas con la esperanza de llegar a firmar un contrato para una película o un

Charles Manson es uno de los criminales estadounidenses más famosos.

En 2015, entonces con 80 años y en cadena perpetua, canceló la boda con su prometida de 27, Afton Elaine Burton, tras enterarse de que ella planeaba sacar beneficio de la fascinación que el criminal aún hoy despierta y exponer públicamente su cuerpo después de muerto.

La joven se puso en contacto con el asesino por primera vez cuando tenía 17 años, según publicó en 2013 la revista Rolling Stone, después de leer algunos artículos que Manson había publicado. Con sus ahorros se mudó a Corcoran, California, donde está la cárcel en la que ella lo visita desde 2007. Manson murió en 2017.

Charles Manson
Charles Manson, estaba condenado a cadena perpetua por haberle ordenado a los seguidores de su culto, La familia, el asesinato de 9 personas a finales de los años 60. En 2015 canceló su boda con su prometida.

Perfil de mujeres hibristófilas

Hay mujeres que se enamoran de los criminales solo con ver sus fotos o leer sobre lo que hicieron en la prensa.

Primero empiezan a escribirles y algunas pasan a llamarlos, visitarlos e incluso llegan a involucrarse en su defensa o ayudarles económicamente. En otras ocasiones apenas hay contacto físico alguno: la relación es más bien de una fantasía romántica.

En casos poco frecuentes de hibristofilia extrema y activa las mujeres pueden llegar a ser cómplices de los crímenes de sus amantes.

Por eso a veces se denomina coloquialmente a esta parafilia como el síndrome de “Bonnie & Clyde”, en referencia a la famosa pareja de criminales fugitivos que captaron la atención de la prensa estadounidense en los años 30 e inspiraron después películas y series de televisión.

Según la estadounidense Sheila Isenberg, autora del libro Women who love men who kill (“Mujeres que aman a hombres que matan”) una proporción significativa de las 30 mujeres hibristófilas que entrevistó tenía un historial de abuso y de relaciones violentas.

Un factor clave de estas relaciones románticas, en las que apenas hay contacto físico alguno, es precisamente el hecho de que los hombres estén tras las rejas. Así las mujeres pueden sucumbir ante su atracción por un hombre violento sabiendo que no están físicamente en peligro.

La psicóloga forense Katherine Ramsland habla incluso de que por un tiempo pueden ser los “novios perfectos”.

“Ella sabe dónde está en todo momento y sabe que él está pensando en ella. Ella puede decir que hay alguien que la ama pero no tiene que lidiar con los problemas cotidianos presentes en la mayoría de las otras relaciones”.

“Y así puede seguir alimentando la fantasía durante mucho tiempo”, dice la autora.

Añade en un artículo publicado en Psichology Today que aunque sus motivaciones para involucrarse apasionadamente en estas relaciones varían, tienen en común un afán de defender con fiereza su relación.

“Algunas saben que sus maridos son culpables, otras insisten en que son inocentes, pese a las evidencias claras que demuestran lo contrario”.

¿Por qué la hibristofilia se da más entre las mujeres?

Aunque varios autores ofrecen explicaciones para esta atracción ilógica, lo cierto es que no hay estudios científicos que expliquen por qué esta parafilia se da más entre las mujeres que entre los hombres.

Por un lado, la población carcelaria de mujeres y su notoriedad mediática como violentas criminales es menor.

Por otro, algunos autores como Leon F. Seltzer, Richard Wrangham y Dale Peterson o Ogi Ogas y Sai Gaddam han sugerido desde un punto de vista evolutivo o biológico que algunas mujeres relacionan la violencia con la fuerza y el poder, por lo que podrían estar inconscientemente buscando protección para ellas o su descendencia.

Una parte significativa de nuestras sociedades muestra cierto interés hacia las personas violentas, que protagonizan gran parte de las películas, series, novelas y videojuegos que consumimos. Los casos de enamoramiento de un violador o de un asesino en serie son, ciertamente, excepcionales. Responden a una hibristofilia patológica o enfermiza porque las mujeres estarían poniendo su vida potencialmente en peligro.

Pero según le dijo a BBC Mundo Blanca Torres Cazallas, “también hay un término medio en la hibristofilia”. Sería por ejemplo la atracción que se siente hacia personas que transgreden ciertos límites, aunque no lleguen a ser delitos graves”, explica la psicóloga y sexóloga Torres Cazallas, que presenta en Radio Nacional de España el programa “Cartas de Afrodita”, dedicado al placer. Este tipo de hibristofilia “suave” no pondría en riesgo tu vida pero sí quizás tu salud emocional. El caso típico sería el de las adolescentes a las que les atraen los “chicos malos”, de las que ha visto ejemplos numerosos en su consulta.

En cualquier caso, ya sea por idealización cultural o por el carácter seductor y manipulador que la psicología les atribuye a los psicópatas, una parte significativa de nuestras sociedades muestra cierto interés hacia las personas violentas, que protagonizan gran parte de las películas, series, novelas y videojuegos que consumimos.

“La idea de que un ser humano completamente normal pueda llegar a ser un monstruo despierta, en general, interés, quizás por la ambigüedad de no comprenderlo y de querer entenderlo a la vez”, comenta Torres Cazallas.


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